¿ MUERDES A TU PAREJA ? TIENES QUE VER ESTO



¿Alguna vez te ha pasado que de tanto amor que sientes por alguien te dan ganas hasta de “comértelo”? Por supuesto que no hablamos de comértelo realmente, sino de morderlo de juego en alguna parte del cuerpo como los brazos o las mejillas.

La investigadora Oriana Aragón explica así este fenómeno: “Regulamos nuestras emociones de muchas maneras: a veces intentamos pensar dos veces en la situación y entender que estamos sintiendo; a veces tratamos de no dejarnos llevar ni un poco por

las emociones, e incluso llegamos a evitar cualquier tipo de situaciones emocionales. Pero sucede que a veces expresamos nuestros sentimientos de formas inesperadas, que a simple vista.

Lo que pasa si sientes ganas de morder a la persona que amas es que sencillamente no puedes contener la ternura y/o el sentimiento que él o ella produce en ti, es literalmente imposible soportarlo. Y ese deseo de “morder un pedacito” es una salida de tu cerebro para no volverse loco de ternura.

Esos ataques impulsivos es producto de la demostración de aprecio a personas que queremos mucho. Según los científicos, en esto no hay nada raro. Esta conducta se denomina «agresión tierna», a demás tiene un fin social: ayudar a controlar nuestras emociones.

Lo que sucede si tienes las ganas de morder a la persona que quieres es que simplemente no puedes aguantar la ternura y/o el sentimiento que él o ella produce en ti.

La mordida como demostración de afecto y deseo suele ser habitual en parejas:
A medida que nos enamoramos las expresiones de afecto y deseo a nuestra pareja se incrementan. Si tú o tu pareja son personas apasionadas, te habrás dado cuenta de que la relación va encontrando un territorio íntimo de confianza y comodidad en la que pueden desatarse los deseos más insospechados.

La mordida como demostración de afecto y deseo suele ser habitual en parejas que experimentan gran intensidad física y sexual. Esa atracción inevitable que les lleva a querer –literalmente- devorarse mutuamente.

Cada persona expresa sus sentimientos de manera particular. Incluso de diferente manera según la pareja con quien esté. Pensemos en nuestras relaciones y cómo solemos adaptarnos a situaciones o personalidades disímiles.

¿Verdad que no con todos has sido igualmente abierta, o celosa? ¿A cuántos les toleraste sus arranques y malos humores y a cuántos has dejado en la primera cita? Lo cierto es que las relaciones son de a dos, y cada una de ellas nos transforma de algún modo.

Cuando nos dejamos llevar por las sensaciones y cuando nos hacen sentirlas con alto grado de intensidad, actuamos de formas inesperadas y no reflexivas. La mordida entra en esta categoría de acciones.

Es placentera en la medida que no lastime y tolerada dependiendo del umbral de dolor de tu pareja y el tuyo. Porque lo más común es que cuando uno muerde, el otro responda de la misma manera.

Cinco + una razones para morderte:
Te quiere tanto que se desborda. La acción de morder es habitual en la comida, y si bien la intención de tu pareja no es el canibalismo, sí es considerada una metáfora de su intención de devorarte por lo rica que eres. Sus deseos se desbordan y no le alcanzan los sentidos para sacarlos afuera. Cuando las palabras, los besos y las caricias no son suficientes, asoma su lado salvaje.

Cuando el deseo se incrementa por la ausencia, genera, al momento de reencontrarse, una necesidad imperiosa de demostrarlo todo junto y con toda la intensidad que imaginó nuestra cabeza en soledad. Seguramente no sepa qué hacer primero para demostrarte todo lo que te extraña, y lo que intente sea “comerte a besos”.

Le genera placer. La Odaxelagnia es el placer que se siente al morder. Es considerada una forma leve de sadismo, ya que el placer se genera a partir del dolor del otro. Es un fetiche muy común y extendido en las parejas. Los lugares preferidos son los labios, las orejas, el costado del torso, la parte interna de los muslos, la cola y los pies.

Busca tener sexo. Esas pequeñas mordidas rápidas esparcidas por tu cuello, brazos, nariz, labios, aquellas que no te dan tiempo a reaccionar y se perciben pícaras, son señales de que quiere llevarte a la cama, ¡ahora mismo!

Quiere “marcar territorio”. Algunas veces nos ponemos al nivel de los instintos animales. Los perros y los gatos marcan territorio. Si bien puede parecer una actitud inofensiva, las mordidas sustentadas en una necesidad posesiva suelen dejar marca, y dolor.

Está celoso. La mordida que marca territorio puede esconder una actitud posesiva acompañada de celos de parte de tu pareja. Debes tener claro de qué naturaleza es la mordida, en qué momentos y en qué lugares de tu cuerpo la practica.

Como vez, las mordidas pueden ser habituales o esporádicas, provocarte placer o por el contrario dejarte marcas que te duelen. Conociendo a tu pareja en sus otras actitudes no te será difícil reconocer la naturaleza de sus mordidas. Y si debes disfrutarlas o ponerte en guardia.

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